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mpactantes cifras son las que revelan estudios hechos en Chile sobre la deserción y repitencia escolar. Bien sabemos que hay muchos factores que hoy en día están gatillando el desinterés en nuestros niños y jóvenes. Entre esos, la tecnología mal utilizada, el uso del internet sin control, y muchas veces la poca comunicación entre padres y sus hijos para entender cuales son las motivaciones o desmotivaciones de los mismos estudiantes para querer estudiar. Sin embargo, existen ciertas estrategias que los profesores pueden usar hoy para captar el interés de sus estudiantes y lograr aprendizajes significativos y profundos que podrían disminuir estas tristes cifras.

Según el Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile (CIAE), un 45% de los estudiantes se atrasa al menos un año en su tapa escolar. Lamentablemente hay un número mayor de estudiantes en el sistema público que en el sistema privado que desertan y repiten. Aún así, hay algunos factores que coinciden en ambos grupos, provocando sensaciones de fracaso y frustración. Esto indudablemente va dejando vacíos en los estudiantes, lo que repercutirá en su vida adulta al no manejar ciertos conocimientos y no desarrollar habilidades necesarias para desenvolverse como los demás.

Como bien explica Patricio Rodriguez “Si un niño tiene problemas para leer y escribir y está en cuarto básico, es un analfabeto funcional y la educación formal en que el profesor escribe en el pizarrón o tiene que leer textos (se le hará más difícil)”. Es aquí donde se hace necesario trabajar con este tipo de estudiantes y diseñar un plan de trabajo que apunte a desarrollar habilidades básicas que le servirán toda la vida. Muchas veces creemos que si el niño no aprendió ahora, aprenderá después a leer, pero leer no es solo ser capaz de decir de forma oral una oración, es poder comprender lo que quiere decir una frase, dar una opinión sobre ésta, responder con otro ejemplo,etc. Tristemente, muchos profesores o padres no le toman el peso a los vacíos que los niños van acumulando y al pasar los años, no logran comprender que si el joven no puede realizar un problema matemático, por más “bueno que sea para las matemáticas” no podrá resolverlo si no ha desarrollado habilidades de comprensión lectora.

Por ultimo, es necesario comprender que todos aprenden de distintas formas. Entender esto es clave, porque como concluyó muy bien Alejandra Arratia “En cada sala de clases tienes, siendo simplista, al menos hay tres grupos, y además mientras más avanza la trayectoria aumenta la cantidad de grupos instruccionales” refiriéndose a las distintas formas de aprender de los estudiantes. Cuando el profesor comprende que sus estudiantes aprenden de distintas maneras, entonces puede enseñar de manera más personalizada y efectiva, comprendiendo que si un niño no aprende de la manera en la que ella suele hacerlo, debe cambiar su metodología, adaptando su forma de enseñanza a esos alumnos que les cuesta un poco más o que simplemente no están entendiendo de la manera en la que el profesor está enseñando.